martes, 14 de septiembre de 2010

Todo lo que hagáis, hacedlo como para el Señor...


 
Cuando oyó Sanbalat que nosotros edificábamos el muro, se enojó y se enfureció en gran manera, e hizo escarnio de los judíos. 2 Y habló delante de sus hermanos y del ejército de Samaria, y dijo: ¿Qué hacen estos débiles judíos? ¿Se les permitirá volver a ofrecer sus sacrificios? ¿Acabarán en un día? ¿Resucitarán de los montones del polvo las piedras que fueron quemadas? 3 Y estaba junto a él Tobías amonita, el cual dijo: Lo que ellos edifican del muro de piedra, si subiere una zorra lo derribará. 4 Oye, oh Dios nuestro, que somos objeto de su menosprecio... Nehemías 4:1-4

Cuando trabajamos en la obra de Dios estamos expuestos al menosprecio de las personas, a Jesús mismo le pasó, leemos en las escrituras que decían de él: ¿Acaso no es este el carpintero hijo de María y hermano de Santiago, José, Judas y Simón? Dámos gloria a nuestro Dios que él usa a cualquier persona que tenga un corazón dispuesto a escucharlo y obedecer y no busca personas con un perfil académico en específico. Entre sus discípulos encontramos, un médico, pescadores, etc, es decir habían personas con poco y mucho conocimiento.

Él nos ha dado una identidad de hijos suyos, hijos victoriosos en el nombre de aquel que nos reconcilió con el Padre y nos sacó de las tinieblas a su luz, somos valiosos para él y aún nuestros cabellos tiene contados.


Nuestro servicio es para la honra y la gloria de Dios, él nos ha escogido, él nos sustenta, hacemos su obra, por tanto, él nos prosperará. Aún cuando a los ojos de algunas personas nuestro trabajo sea escaso, el mérito es de nuestro Dios, él hará fructificar el trabajo y lo bendecirá.

Cuando servimos, no es raro encontrarse con personas que menosprecian el trabajo de los demás, pero curiosamente, son las personas que menos se involucran de una manera activa en las tareas de la iglesia. Por eso herman@, cuando Dios te dé una visión para tu iglesia, emprendela y no mires hacia quienes quieren hacerte ver tus debilidades, enfócate en ese Dios que dividió el mar en dos, y MARCHA!!

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E agora, senhora, rogo-te, não como escrevendo-te um novo mandamento, mas aquele mesmo que desde o princípio tivemos: que nos amemos uns aos outros.
E a caridade é esta: que andemos segundo os seus mandamentos. Este é o mandamento, como já desde o princípio ouvistes: que andeis nele.

2 João 1:5-6

Siempre su amor esta a tu alcanze

Siempre su amor esta a tu alcanze
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